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78 países participaron de la Quadrienal 2015

En las tierras de la Revolución de Terciopelo tiene lugar el encuentro de artes escénicas más importante del mundo, donde se reúne lo último en tendencias en ópera y performances.

Más de 70 países se dan cita cada cuatro años -y desde esta semana- en distintos palacios, edificios y calles históricas de la ciudad de Praga, en la República Checa, para mostrar sus mejores y más innovadoras puestas en escena y proyectos de arquitectura teatral, desarrollados principalmente para óperas, grandes obras o como performances en sí.

Durante 11 días -hasta el 28 de junio-, los visitantes pueden recorrer los distintos pabellones de países, entre ellos Chile, y disfrutar de 500 eventos en 100 ubicaciones diferentes de esta hermosa e histórica ciudad, que no fue tocada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Creada en los 60 como símbolo de encuentro entre los países del Este y Oeste, durante la Guerra Fría, en la Cuadrienal de Praga se han podido ver recreaciones -a través de videos, maquetas y/o trabajos multimedias- de las más innovadoras y emblemáticas puestas de ópera, como fue el premiado «Baile de máscaras» (Gran Bretaña), de Anthony Mac Donald, cuya escenografía fue un monumental libro semiabierto emplazado sobre el lago Constanza, u obras de arquitectura, como la de Renzo Piano y su magnífico teatro «Parque de la música».

La tendencia aquí es «a borrar los límites entre las diversas expresiones artísticas, utilizando la multimedia, fotografía, escultura y pintura en escenografías, iluminación y vestuarios», señala el anterior comisario general de la Cuadrienal, Jaroslav Malina.

Chile participa esta vez con un variado envío de 26 proyectos que incluye esencialmente óperas, obras de teatro y performances , coorganizado por la Dirac y, esta vez también por el Consejo Nacional de la Cultura, con la curatoría de María Teresa Lobos.

Entre las propuestas que exhiben resalta la puesta en escena realizada por la directora y productora de ópera Miryam Singer para «La Flauta Mágica», que presentó el Teatro Municipal de Santiago el año pasado. Un trabajo que fue apuntado por su innovación y también por su acercamiento particular (para algunos algo controvertido en su estética) a la magia de esa ópera.

Asimismo, se muestra un Macbeth de Valentina San Juan y la puesta en escena sobre el poeta Pablo de Rokha de Rodrigo Ruiz, el mismo que tuvo a su cargo el premiado «Jesus Betz», coproducción francesa chilena del ex grupo La Troppa.

La idea del espacio nacional es transmitir al público y al observador crítico «diversas temperaturas ‘escénico-geográficas’ que se van desarrollando en un recorrido por la sala», explica la curadora.

«Así, al ingresar a esos ambientes, el visitante percibe un color específico y una atmósfera sonora particular en las propuestas. Cada obra se exhibe a través de un video de corta duración, junto a imágenes fotográficas retroiluminadas», explican los encargados del Consejo Nacional de la Cultura.

El Reino Unido, Checoslovaquia, Alemania son países que siempre llevan propuestas potentes y emblemáticas y se espera deparen sorpresas. España participa con un envío -que incorpora al Instituto Cervantes- que hace un viaje por la escenografía española contemporánea. Y Chile tiene, además, un trabajo de alumnos de la Universidad de Chile que «refleja la visualidad del país, la que toma la cordillera y el terremoto».

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Cuadrienal de Praga: Chile conmemora el exterminio de los Selk’nam

  • Chile explora en la Cuadrienal de Praga las artes escénicas, poniendo en cuestión la ubicación mental del espectador y conmemorando la trágica historia del pueblo indígena Selk’nam.

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El pabellón de Chile, situado en el palacio Colloredo-Mansfeld, presenta en esta ocasión 24 obras de 14 diseñadores escénicos chilenos, que en respuesta al tema del Clima, vienen marcadas por el concepto de la atmósfera.

Por medio de unos paneles con videos e imágenes de arte escénico, los espectadores pueden sumergirse a sus diferentes variedades; desde la sónora, la material o la dramática. Las pantallas vienen organizadas según la naturaleza de las diferentes atmósferas, y se activan conforme el espectador se vaya acercando. Esta interacción pone en cuestión el impacto emocional en el espectador que debe enfrentarse a la paradoja del modo de relacionarse con la obra; sumergirse en la atmósfera o solamente observarla.

El tema de las atmósferas, en esta ocasión relacionadas con el transcurso del tiempo, se refleja también en una muestra de diapositivas que documentan diferentes momentos de las vidas de varias familias. La curadora de la muestra chilena, María Teresa Lobos Rubilar explica en qué consiste la obra.

“Uno puede leer la constitución de esta familia del ojo que sacó esa foto y que seleccionó ese momento y esa cosa para fotografiarla como un valor de la imagen. Está vinculado como a dar una perspectiva de la mirada del que está observando, una mirada desde el exterior del observador, que está ajena del lugar, el observador objetivo que está mirando fuera de la cámara”.

Un recorrido en la memoria de la exterminada tribu Selk´nam

La nueva categoría de la Cuadrienal de Praga está consagrada al tema de Tribus, exhibiciones efectuadas en plena calle. La diseñadora Loreto Monsalve Campos presentó su proyecto Centrípeto que es una muestra de vestuario hecho de mimbre de cola de caballo, elaborado a partir de técnicas tradicionales chilenas, y llevados a un video performance donde los tejidos forman un ritmo hacia el cuerpo humano, creando así una fuerza centrípeta. Otra performance viene de la mano del Colectivo Complejo Conejo, que se inspiró en la trágica historia del pueblo Selk´nam, indica María Teresa Lobos Rubilar.

“Hay una indagación mucho más política en el sentido de tomar un hecho histórico muy complejo y todavía doloroso para los chilenos, que era el genocidio de los seld’am una tribu que vivía en el sur de Chile, una tribu muy pacífica. La extinguieron, al principio del siglo XX terminaron los últimos proceso de exterminio. El grupo lo toman desde la perspectiva de Europa que viene a Latinoamérica y que arrasa culturalmente con el otro, que es distinto a él”.

La conmemoración de este oscuro capítulo de la historia chilena tuvo forma de una exhibición callejera, titulada ‘La Caminata de los Espíritus’, que reflejó la misteriosa atmósfera de la Tierra de Fuego y el genocidio por las compañías ganaderas y los colonos europeos, que además de exterminar al pueblo, llevaron a algunos de sus miembros a un zoológico humano en París. Según afirmó María Teresa Lobos Rubilar, la participación chilena en la Cuadrienal de Praga es, además de un gran prestigio, una oportunidad de compartir las ideas y opiniones con el mundo, ya que en Chile no se da mucho espacio a la escenografía y el diseño teatral.

El encuentro praguense ya ha dado su fruto, ya que fue allí donde se originó la idea de compartir un espacio común a nivel regional, realizando encuentros con artistas de América del Sur y Central.

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